Mamografia mitos

El recorrido presencial y su imaginación previa de un paciente por una sala de radiodiagnóstico forma parte de sus experiencias de ‘relación’ con los espacios (vestidor, sala), la posición, el ‘roce’ con los equipos (con la sonda y el gel en ecografía, con las antenas en resonancia, con el compresor en mamografía, con las sondas en estudios digestivos, con las sustancias de contraste…) e incluso con los ruidos o con las propias representaciones gráficas de las imágenes.

Incluyendo el asunto de los valores de Dosis de Radiologia, y que el diagnóstico de una única prueba puede no ser concluyente sino complementario a otras pruebas, nos encontramos con que la experiencia del paciente en Radiología está llena de incertidumbres (Las incertidumbres del paciente radiológico (Radiologia Club, 16 enero, 2017), que se suma a los riesgos de las Dosis o de los riesgos y efectos de los agentes de contraste, donde el Consentimiento Informado es un proceso que ‘parece’ estar resuelto con la firma del paciente – o el acompañante – y sin embargo muchas veces no sabemos si una reacción alérgica al contraste se ha producido por un estado de ansiedad, que puede confundirse también.

Las incertidumbres y mitos en la prueba de la mamografía

La paciente (el 99 % de las mujeres son las citadas en sala de mamografía) que recibe una cita para hacerse una prueba de mamografía habitualmente se hace un recorrido mental sobre cómo va a ser su experiencia: Si ya la tuvo anteriormente, recorrerá imaginariamente una misma situación: “confirman mis datos como paciente, me desvisto de cintura hacia arriba, y me colocan frente a un aparato que se llama mamógrafo que parece un robot aplasta tetas. Me las aplastan y me dice un Técnico de Radiología que en unas semanas me comunicarán el diagnóstico alguno de los médicos que tengo”.

En este sencillo esquema imaginario también se incluye el ruido de la máquina cuando el Técnico dice que ‘dispara’ cada una de las cuatro proyecciones, también se recuerda la incomodidad de la posición oblicua cuando se pone la axila sobre una esquina, y que la bandeja de plástico transparente me deja cuatro veces mi teta como una tortilla”.

Estas escenas son las interpretaciones típicas que las pacientes tienen sobre la prueba de la mamografía, aunque existen muchas más que, con el tiempo se han convertido en mitos sobre esta prueba.

Falsos mitos en pruebas de mamografía

1 Las mamografías no ayudan.

El aumento de las tasas de supervivencia del cáncer de mama se atribuyen a los mejores resultados por la combinación de tratamientos (Radioterapia, Inmunoterapia, Cirugía, Quimioterapia), aunque se está poniendo en tela de juicio la detección temprana o el sistema de cribado poblacional.

Es cierto que actualmente existe un escepticismo sobre la mamografía para que se hagan a mujeres mayores de 50 años a menos que tengan antecedentes familiares de cáncer de mama o riesgos propios como cáncer de ovario o de útero (existe relación hormonal entre la mama y los ovarios y útero o cérvix).

Sin embargo, la detección temprana del cáncer a través de la mamografía no sólo ayuda a la intervención de los tratamientos para sobrevivir al cáncer sino también para elementos clave en la mujer: antes se diagnostica, antes se evita la mastectomía o extirpaciones muy pequeñas en cirugía que ayudarán a salvar la propia mama, no sólo la vida del paciente. La ‘normalización’ anatómica también es un factor a tener en cuenta.

2 La mamografía produce cáncer.

Las dosis de radiación en las mamografías utilizan valores aproximados a la radiografía, y por tanto el riesgo de daño oncológico es extremadamente bajo. De hecho, es imposible atribuir a un paciente que, debido a las pruebas de radiodiagnóstico, pueda generarse cáncer porque también existen cánceres latentes que no han ‘dado la cara’.

Sin embargo, gracias a la innovación en tecnología, las dosis de radiación en la mamografía han disminuido constantemente con el tiempo, y a su vez hemos aumentando en precisión y la calidad en la imagen, por eso se diagnostica más y mejor.

En Radiología usamos el criterio ALARA, como principio constante de precaución: sabemos que los beneficios de detectar y tratar algo superan con creces el potencial extremadamente pequeño de daño causado por la exposición a la radiación. Por ejemplo,

Es cierto que la Radioterapia sí puede generar cáncer. Está probado.

3 Las mamografías tienen errores.

Aunque las mamografías son la mejor herramienta que tenemos en la detección temprana, en general, las mamografías son aproximadamente un 80% efectivas en la identificación de un cáncer. Por eso se complementan con las Ecografías, con la Resonancia Magnética e incluso con la Medicina Nuclear cuando se usa un marcador para detectar actividad tumoral en los ganglios de la axila.

También es posible que aparezca un resultado falso positivo (cuando una mamografía indica la presencia de cáncer y no es cierto cuando se hacen las otras pruebas complementarias). Aunque la mayoría de las mujeres recitadas, para otras pruebas complementarias, no tienen cáncer, es importante saber que el control periódico es importantísimo: Sabemos que los hábitos de vida no saludables (fumar, obesidad, alcohol, inactividad física) aumentan mucho los riesgos de cáncer de mama. Es cierto que la repetición de pruebas producen inquietud, incomodidad y ansiedad: pero tenemos mucha experiencia en saber que “no había cáncer y ahora está, y es muy agresivo” cuando hubo un error de diagnóstico y la paciente dejó de confiar en la mamografía.

Aquí tienes un artículo propio en Social Media Salud, con una infografía sobre qué significa el Informe mamográfico

4 Las mamografías son dolorosas.

El umbral de dolor de todo el mundo es diferente, pero la compresión en una mamografía es una incomodidad temporal. ¿Por qué hay que comprimir los senos en las mamografías? (abril 2014. www.tecnicosradiologia.com)

Tampoco los Técnicos de Radiología tienen todos el mejor día, todos los dias, para tener mayor o menor sensibilidad o a veces tienes que correr demasiado haciendo las pruebas por una mala gestión de citas en el Servicio (no se recomienda citar más de 23 pacientes por turno en una misma Sala con un mismo profesional, con el fin de que atiendan adecuadamente en tiempo y forma a las pacientes), ni todas las Pacientes ni la misma estructura de tejidos mamarios (mamas densas o menos densas), o podemos incluir la sensación de miedo o ansiedad por el propio diagnóstico. A veces duele más la tirantez que produce en los músculos del hombro, y la ‘tensión’ hace que parezca que duele todo…

La mejor recomendación es recordar al Técnico que en la última vez le dolió, y es seguro que tomará medidas para reducir el efecto de la compresión, además de entender que la compresión evita el movimiento de la mama (es como al tomar fotos y evitar la borrosidad del movimiento), hace que la imagen salga compacta y encima produce menos dosis de radiación.

También puede ayudar a saber que sus senos pueden ser más sensibles si está a punto de obtener o tener su período, por lo que puede que desee programar su mamografía de rutina en el medio de su ciclo.

5 Collarín de tiroides

El análisis dosimétrico del estudio internacional más citado 1 expresa en sus conclusiones que “el blindaje de tiroides durante la mamografía es innecesario, y puede aumentar las repeticiones en lugar de disminuir la protección radiológica de la tiroides” (media de repetición de pruebas de un 20 %.). El protector de tiroides durante la mamografía (Radiologia Club. Agosto 2016) es un artículo previo al más reciente No hace falta el collar plomado para tiroides en la prueba de mamografía (diciembre 2017), donde un vídeo experimental demuestra una medición de energía ionizante, cuya cantidad es prácticamente despreciable como para seguir pensando en el collar de tiroides como necesario.

En cuanto al riesgo de dosis en glándula tiroides por la mamografía, tenemos que el 7º Informe sobre Efectos Biológicos de la Radiación Ionizante (BEIR VII) determinó que el riesgo durante toda la vida de padecer un cáncer de tiroides inducido por radiaciones es de 14 por cada 100.000 mujeres expuestas a 0,1 Gy. Por lo tanto, asumiendo la mayor dosis posible de 4,7 mSv por mamografía convencional (es menor en mamografía digital), el riesgo durante la vida de padecer un cáncer de tiroides inducido por un examen de screening para una mujer de 40 años es de seis por billón. Esto es, 1 en 166.000.000 (uno en 166 millones). Incluso, este riesgo disminuye con la edad.

Si sumamos el riesgo para múltiples exámenes, el riesgo acumulado de tener un cáncer de tiroides a causa de un screening mamográfico anual entre los 40 y los 80 años es de aproximadamente 56 por billón. Es decir, 1 en 17.800.000 (uno en casi 18 millones).

Además: hablamos de ‘riesgo’, y no de evidencia.

Por ultimo, aquí puedes ver este vídeo reportaje sobre el interior de un camión de mamografías:

 

Referencias

Información oficial. En abril de 2012 se publicó en España la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR) una Nota técnica 2 sobre la utilización de protectores plomados de tiroides en mamografía. Fue emitida con objeto de dar respuesta a las recientes demandas de pacientes que manifiestan su inquietud por un posible riesgo de carcinoma de tiroides por la dosis de radiación recibida en esa zona durante la realización de la mamografía.

La SEPR y la SEDIM (Sociedad Española de Diagnóstico por Imagen de la Mama) consideran que no es necesario utilizar protector plomado de tiroides durante la mamografía, dado que, entre otros motivos, el tiroides no está expuesto directamente al haz de rayos X, recibiendo por ello una dosis insignificante, y el uso de estos protectores puede afectar a la calidad de la imagen y a un correcto diagnóstico.

Cómo afecta la insistencia en el collarín plomado de tiroides

En el propio estado emocional y de seguridad del paciente. Si se generan dudas e incertidumbres cuando no hacen falta, es muy posible que aumente la tasa de inasistencia en las pruebas de mamografía, que en España ronda sobre el 60 %. Es decir: de cada 100 citas para el cribado, sólo asisten 60 pacientes.

1 Mammography and the risk of thyroid cancer. Sechopoulos I, Hendrick RE.

AJR Am J Roentgenol. 2012 Mar;198(3):705-7.

2 Nota técnica sobre la utilización de protectores plomados de tiroides en mamografía (https://www.sepr.es/recursos/noticias/Prot-tiroi-mamo-SEDIM-SEPR.pdf. Web de la Sociedad Española de Protección Radiologica)

La verdad sobre la mamografía y el cáncer de tiroides (10 de diciembre de 2014) http://www.tecnicosradiologia.com/2014/12/la-verdad-sobre-la-mamografia-y-el.html

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