En este mismo blog publicamos en agosto de 2016 el artículo El protector de tiroides durante la mamografía, y si lo clicas leerás este texto:

La información en la Web 2.0 (redes sociales y plataformas temáticas) está llena de bulos y leyendas urbanas que, por las prisas o comodidad, no se confirman o desmienten. Pero en este asunto, hay certeza científica: No hace falta ponerse el collarín o protector plomado para proteger a la glándula tiroides en el momento de hacerse una mamografía.

Sin embargo, sigue siendo habitual el consejo de “pide que te pongan el protector plomado de tiroides si te vas a hacer una mamografía” que otros profesionales sanitarios dicen a los pacientes. ¿Qué podemos hacer?

Pues bien, tuve que esperar un tiempo para tener la oportunidad de hacer la siguiente  demostración con vídeo:

Dosis dispersa en mamografia a tiroides
En una mamografía se utilizan técnicas de 26-32 kV (para aumentar la resolución de tejidos blandos). A esa energía la interacción fundamental es el efecto fotoeléctrico, que no genera radiación dispersa. La contribución del efecto compton es despreciable. Por ese motivo, la radiación dispersa que indiciría en otros órganos cercanos a las mamas es insignificante, incluso en el cristalino.
En caso de haberla, vendría desde el volúmen irradiado. Esto es, desde abajo y dentro del tórax. El protector de tiroides no apantalla en esa dirección, así que sería inútil a efectos de protección radiológica.

Lo que podría pasar con la colocación del protector de tirodes es

  1. Accidentalmente una parte del protector se cruce con el haz de radiación, generando radiación dispersa en todas direcciones,afectando a la imagen en general por el rebote.
  2. Se incluya en el campo de la imagen del paciente, con un consiguiente problema de exposición que afecta tanto a la calidad (por influencia en el ennegrecimiento de la imagen) y por efecto sombra en estructuras necesariamente visibles en la mamografía.

Es más, como en la mayoría de casos las exploraciones de mamografía se hacen con el control automático de exposición activado (para proteger indirectamente al paciente), dicho control detecta falta de señal en la zona torácica y aumentaría el amperaje del tubo para compensar, AUMENTANDO la dosis tanto en mama como la dispersa en el tiroides.

En resumen, al usar el protector de tiroides en una técnica en que no es adecuada, lo que se consigue es pasar de cero dosis (“cero” en sentido dosimétrico) a una dosis potencialmente media/alta en tiroides y mama. No hace falta ponerlo. No hay evidencia de afectación en ningún estudio de cáncer de tiroides de pacientes.

Demostración

Vídeo realizado con un medidor de energía electromagnética colocado en superficie de glándula tiroides, simulando una mamografía, y comprobando la equivalencia con la radiación de fondo.

Anuncios