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Desde hace tiempo, estamos hablando de iatrogenia radiológica (también llamado acto médico dañino) por repetición de pruebas innecesarias (revisar artículo Urgencias y sus innecesarias pruebas de Radiodiagnóstico ) que pueden producir daño genético por la radiobiología de las radiaciones ionizantes. Pero la clave está en ‘puede’, porque una cosa es que una prueba por TAC o intervencionismo haga efecto dañino (según número de pruebas, según la absorción y el daño celular de cada paciente individualizado en su tejido) y otro asunto es el efecto ‘halo’ de una prueba de radiologia.

Y aquí entramos en el campo de la psicología y los factores psicosociales: “hágame Ud. una radiografía, que me duele la espalda”, cuando el médico – o la enfermera de triaje de urgencias, si hay – le pide la radiografía sin tener en cuenta las indicaciones. Eso es daño por riesgo y también por factor psicológico, porque esa prueba no le dará probablemente solución a su problema, y mientras tanto el sistema sanitario se ampara más en el derecho a la oportunidad de la prueba que a la profundización del problema del paciente. Por tanto, en Radiología tenemos un efecto halo tremendo entre la utilidad de la prestación del servicio de la Unidad y la eficacia de un número de pacientes a los que sus pruebas no les sirve de nada y encima les crea más retraso en conocer su verdadero problema.

Recuerdo que hace unos doce años se vendió el ‘boum’ de la cartilla radiológica pediátrica como ‘ayuda’ a solucionarlo y sin embargo fue una quimera: ¿Dónde se han registrado los datos de las pruebas radiológicas pediátricas? ¿En un cartón que frecuentemente los padres olvidan y pierden? Realmente esa cuestión no tenía sentido porque aunque se apuntara la prueba no se sumaba la Dosis que podrá conocer el paciente radiológico

Creo que en España hemos tenido una ‘latencia’ con este asunto, que ni gestores ni políticos, ni sociedades científicas o profesionales, hemos estado a la altura. Están más adelantados en la industria tecnológica. Y esto supone que la brecha en la Innovación la debe salvar el Sistema Sanitario porque no sabe solventar sus problemas de Uso Compasivo y Medicina Defensiva en el campo del Radiodiagnóstico.

aquí falla la no Gestión en el universo del Radiodiagnóstico, donde falla desarrollar la cultura multiprofesional o colaborativa, donde existe un escenario que hasta puede medirse la ventaja y soluciones que puede tener.

El uso compasivo es demasiado frecuente en pacientes de tercera edad: se solicitan pruebas que no van a solucionar el dolor ni la cronicidad, pero “dejan en paz un tiempo” la frecuentación en la consulta de Primaria o del Especialista. Como consecuencia, encontramos una cantidad de pruebas radiológicas que no tendrán efecto en tratamiento ni la curación. Y si no hay cambio para la curación, ¿por qué tiene que haber cambio en el diagnóstico?

Este asunto se solapa con la Medicina Defensiva, aquella que se practica con excesiva facilidad en los Servicios de Urgencias: se piden pruebas sin evidencias clínicas pero al menos el paciente si reclama ya existe la ‘defensa’ de la solicitud de la prueba. Esto es muy normal en pacientes pediátricos (traumas) o jóvenes, y donde los Técnicos estamos levantando la voz de que hay problemas en la gestión del modelo de Triaje de Urgencias: o bien los profesionales de Enfermería no están formados, o no está coordinado el equipo, o bien no han implementado Evidencias. Una de ellas, por ejemplo, es la regla de Otawa para pedir radiografías de rodilla y/o tobillo. Otro ejemplo es el aquel fiasco de triaje en el que no se ‘toca’ al paciente para comprobar: y como se ha delegado en un enfermero, el enfermero no toca en el paciente la posible crepitación ósea. Todo un error, reunido por dejadez entre lonchas de queso gruyére.

Y encima, la SERAM (Sociedad Española de Radiología Médica) publicó en enero 2014 el documento Recomendaciones SERAM de “no hacer”. Para médicos prescriptores, radiólogos y pacientes, cuya elaboración no es fácil y está sostenida en las evidencias de años. Pero en dicha propuesta ha faltado una estrategia de divulgación y, sobre todo, de que las especialidades médicas que trabajan en ‘consultoría’ con Radiodiagnóstico no hayan despertado el debate para ponerlo en práctica. ¿Quien usa ese documento? ¿A quien ha llegado? ¿Cuantas sesiones clínicas entre Radiólogos y médicos de urgencias o de atencio primaria se han tenido para implementar esas recomendaciones? Seguimos sin salir del búnker …. grave error. Y grave error es no usar a los Técnicos en estas cosas.

Y aquí falla la No Gestión. En el universo del Radiodiagnóstico falla desarrollar la cultura multiprofesional o colaborativa, donde existe un escenario que hasta puede medirse la ventaja y soluciones que puede tener. Pero no se suele Planificar el trabajo en Radiología con visión y con misión entre radiológos, técnicos y enfermeras; falta cultura de Valores.

Y termino: “Contrato social basado en la Innovación”. Un modelo que el Sistema Nacional de Salud no respira, lamentablemente. La Innovación entre Unidades ya está impregnada en las soluciones que la industria tecnológica incorpora a sus sistemas y equipos… pero cuando llegan a nuestros Servicios, Unidades Administrativas y Despachos de Gestión… no ‘leemos’ el prospecto’. Es decir: en casa de herrero, cuchara de palo.

Y esto se llama integrar el Valor en Radiología desde todos los puntos de vista. Un asunto a tratar en breve en este blog.

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