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En mi artículo ¿Cuántos años de uso máximo debe tener un equipo Radiológico? (7 de enero de 2014, Blog Tecnicos Radiologos) propuse un análisis desde el punto de vista temporal basado en la ‘vida tecnológica’, que por encima de los 15 años está fuera de las reglas y protocolos establecidos por el Comité Europeo de Coordinación de la Industria Electromédica y Radiológica (COCIR).

A pesar de que en la web de Fenin (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria), leemos que “la obsolescencia tecnológica de los equipos de diagnóstico o de terapia limita la capacidad asistencial y la seguridad de los pacientes y profesionales que los utilizan”, aún no he visto un cuestionamiento global sobre el uso eficiente en equipos radiológicos, o de cualquier otro contexto sanitario.

La pregunta es: ¿Los gestores y directivos de Salud se plantean cómo medir la eficiencia en el uso del aparataje?

Instalación e Innovación para Investigación

En mi experiencia como Técnico de Radiología – incluyendo un tiempo como Aplicaciones especialista en Ultrasonidos – y ahora en la observación de novedades tecnológicas, no veo que haya un fondo de cuestionamiento sobre la eficiencia de un equipo o tecnología instalada. Y me explico sobre el proceso:

1º.- Necesidad y compra. En un Centro Sanitario se plantea una necesidad de adquisición de equipo. (da igual su tamaño, quien lo maneje). Hay una ronda de consultas sobre quienes deciden la compra y se incluyen los perfiles que las empresas aspirantes tendrán que incluir en su oferta (cerrada, es decir, en teoría nadie puede conocer los detalles de su dossier). Cuando la fase de concurso se ha adjudicado a la oferta elegida (en estos tiempos de crisis se ha decidido mucho más sobre límites económicos que sobre otros aspectos como servicio de mantenimiento, asistencia técnica o costes de renovación de software y hardware), entonces llega el momento de la instalación en el servicio que usará el equipo o dispositivo. Seguidamente habrá un follow (el equipo ‘docente’ de aplicaciones explica el funcionamiento a los usuarios), y después… a funcionar con el nuevo aparato.

2º.- Manejo. El operador con el nuevo equipo tiene que superar una curva de aprendizaje – que a veces es un suplicio cuando se cambia de marca porque los operadores se acostumbran al manejo automático sin saber cambiar los presets – programas que ayudan al flujo de tareas con el equipo sin tener que cambiar casi nada en los botones – y no investigan cómo ser autónomos.

Por tanto, cuando la innovación tecnológica del equipo instalado debe suponer una mejora cuantitativa – se trabaja o más rápido – o cualitativa – se obtienen datos diferentes respecto al anterior dispositivo – nos encontramos con un ‘techo de cristal’: la gran mayoría de operadores se conformaron con la explicación del técnico de aplicaciones de la empresa instaladora pero casi nunca se leen el manual de uso, que es donde encuentras opciones que permitirán ajustar lo que se hace con lo que el equipo puede llegar a hacer.

3º.- Capacidad del equipo. Si un operador de un dispositivo o equipo no averigua cómo hacer más cosas, es imposible ampliar el catálogo de pruebas o prestaciones de su unidad asistencial. Hay muchos equipos, por ejemplo en Radiología, que pueden hacer muchas más cosas pero no se hacen.

4º.- Investigación. La innovación viene ligada ‘si o si’ con la investigación. Si dispones de un equipo nuevo debes estar mentalizado de que se puede investigar mucho más. A nivel interno, multicéntrico (localizando otros servicios donde están los mismos equipos) o a nivel ensayo sobre las preguntas que te haces cuando dominas tanto la tecnología como el contexto del paciente.

Fracaso doble por obsolescencia de equipos

Ya no se trata sólo de tener un equipo con años de uso, que al cambiarlo por nueva compra oimos muchas veces el titular típico “menos radiación y más rápido”. Los directivos, los Jefes de Radiología, los gestores en general, no defienden ni en el proceso de compra ni en el manejo de vida útil de un equipo (insisto, esto es extrapolable a cualquier equipo o dispositivo que manejan otros profesionales, como Enfermería, Intensivos, Sistemas de Información o Cirugía) el hecho de incorporar hitos o fases de investigación. Y cuando pasan los típicos años de la curva de innovación (8 años en Radiología), no se han aprovechado las aplicaciones, herramientas, flujos reales y análisis de los datos que un nuevo equipo proporciona.

Responsabilidad

Aquí tendré que lanzar un pañuelo blanco en favor de los profesionales, porque también es cierto que las empresas proveedoras no tienen un modelo concreto que sirva de guía para investigar con el equipo instalado. ¿Tendrán que aplicar e implicarse las empresas en este sentido? Seguro. Si no, no podremos decir que existe la capa de valor de la investigación sobre la instalación de nuevos equipos.

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