puente digital

¿Estamos preparados los profesionales de la ‘familia radiológica’, los pacientes y las instituciones para establecer puentes sólidos entre nosotros, o seguiremos cada uno en nuestro refugio particular?

¿Tenemos ante nuestros ojos, con el advenimiento de la era digital, una oportunidad de oro para establecer puentes, conectar y mejorar?

¿Conocen todos y cada uno de los profesionales del entorno radiológico lo que se hace y cómo se trabaja en Radiología, en Radioterapia o en Medicina Nuclear?

Probablemente haya distintas respuestas entre los lectores a estas preguntas. Bajo mi humilde óptica creo que es posible y además necesario establecer esos puentes. Entre las distintas especialidades que utilizan radiaciones ionizantes hay sinergias que quizá desconocemos y no se emplean en todo su potencial. Si conectamos y nos damos a conocer todos saldremos ganando: pacientes, profesionales e instituciones. Pero para que la brecha no se haga más grande hacen falta una serie de reflexiones, requisitos y premisas sobre las que ir trabajando.

Los pacientes radiológicos

  • El hospital no deja de ser un medio hostil para el paciente. Se hace así necesario acercarlo a su experiencia. Para empezar, pensemos que los servicios radiológicos como Radiodiagnóstico, Medicina Nuclear o Radioterapia se ubican habitualmente en sótanos, con poca luz y entornos que no resultan precisamente amigables a primera vista.
  • Los pacientes consultan cada día más a Dr Google sus dudas antes de hablar o acudir a un profesional sanitario o a su médico y eso es una realidad palpable e imparable que hay que encauzar.
  • En todas las especialidades radiológicas hay algún elemento común: la experiencia del paciente radiológico que puede pasar, como es en el caso de un paciente con cáncer de pulmón por un TAC, un PET-TAC y un tratamiento de Radioterapia. Experiencias similares, pero con características diferenciales que no son muy entendidas por los pacientes.
  • Los pacientes, en su gran mayoría, desconocen el funcionamiento del Sistema Sanitario en el que se mueven. No tienen un GPS que les guíe y la complejidad es múltiple: arquitectónica (los pacientes se ‘pierden’ en los modernos hospitales llenos de pasillos interminables y multitud de puertas), funcional (no conocen el flujo de trabajo) y técnica, pues todo ello les hace tener la sensación de estar en una cadena de montaje o en un taller de reparaciones.
  • Los pacientes se encuentran un ambiente radiológico desconocido. Desconocen qué se les va a hacer. A esto hay que sumarle que las radiaciones no se ven y llevan un cierto halo misterioso y lleno de toda clase de prejuicios.
  • Los pacientes ante la aparición de un síntoma tienen varias opciones:
    • Esperar y ver.
    • Llamar a su vecino o en su defecto consultar en Google (si no buscan bien es parecido)
    • Pedir una cita para que le vea su médico.
  • A muchos pacientes les cuesta discernir lo que es un problema de salud banal de un problema importante. Ello hace que haya hiperfrecuentación en las visitas, pudiendo incluso saturar el sistema. Las pruebas radiológicas representan ya un requisito básico para el diagnóstico de muchas enfermedades. Por ello se le reconoce como un servicio central.
  • En otras ocasiones, el paciente tiene un problema de salud importante, pero al encontrarse el sistema saturado puede que no se resuelva en la forma y tiempo idóneos. El paciente contempla así desolado que su problema no se resuelve.
  • La complejidad del sistema hace al paciente más vulnerable y puede hacer que se pierdan recursos y tiempo.
  • El envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas son un problema creciente que requiere del compromiso y la participación del propio paciente en su enfermedad. En un futuro no muy lejano la población mayoritaria tendrá más de 60 años.
  • A la población general le falta Cultura Sanitaria que debería empezar a forjarse desde los colegios e institutos. Hay una necesidad de Promoción y Educación para la Salud que apoye firmemente el autocuidado.

romper muro del servicio radiologico

Los profesionales sanitarios del ámbito de Radiodiagnóstico, Radioterapia o Medicina Nuclear

  • Muchos profesionales sanitarios son reacios al abandono de la era analógica porque no creen que sea necesario adquirir competencias digitales. La alfabetización digital es una necesidad para no tener una brecha cada vez mayor. Es importante entender el significado de los tiempos en que vivimos para mejorar.
  • Los profesionales del entorno radiológico trabajamos en un ambiente altamente tecnológico y rápidamente cambiante, en evolución incesante. Esa capacidad de adaptación debería traducirse en la era digital que estamos viviendo, pues nos ofrece grandes ventajas de comunicación.
  • Las especialidades médicas de Radiodiagnóstico, Medicina Nuclear y Radioterapia compartimos la utilización de las radiaciones ionizantes con distintos fines, ya sean diagnósticos o terapéuticos. Esta peculiaridad  hace necesaria la interacción entre estos distintos actores para complementarnos, evitando así la duplicidad o redundancia de pruebas y obteniendo más información sobre el paciente.
  • Los profesionales sanitarios no están “educados” para acoger a pacientes informados o activos. Eso les produce miedo e incertidumbres que ven como una posible amenaza, en lugar de una ventaja. Esa sensación de “intromisión” en su trabajo les hace adoptar conductas defensivas que no son positivas. Este nuevo escenario les lleva a desaprender, a reaprender, empoderándose ellos también a través de la experiencia de los pacientes.
  • Los profesionales sanitarios deben buscar estrategias para trabajar más y mejor en equipo, estableciendo sinergias entre todos los actores que intervienen en todo el proceso diagnóstico-terapéutico y aprender unos de otros.
  • La mejora en los aspectos técnicos sanitarios parece que ha llevado consigo una cierta deshumanización del paciente, al olvidar fomentar aspectos sumamente importantes como la empatía. Cuidar el aspecto humano de los centros sanitarios facilita puentes de conexión entre unos y otros.

Las instituciones sanitarias 

  • Las instituciones sanitarias tampoco van a la zaga, pues son pocos los hospitales que ofrezcan información útil y práctica a los pacientes. Se limitan en muchos casos a dar información en formato 1.0
  • Existe un miedo institucional a la exposición en redes sociales y otros canales de comunicación, pues entienden que les hace más vulnerables, extremando así las precauciones o absteniéndose de dar cierta información.
  • Las TIC son una oportunidad de oro de las instituciones para visibilizarse y dar a conocer ante el mundo el trabajo que realizan. Son in inmenso escaparate. Una oportunidad que algunos centros ya están aprovechando.
  • Las instituciones deben entender que la transparencia es un plus y que estar en el mundo digital les coloca en una posición de privilegio ante la población. Es una demanda que aún queda por cubrir.

En resumen, los pacientes tienen una escasez de cultura sanitaria, los profesionales no están adaptados a los nuevos escenarios de empoderamiento del paciente y las instituciones no recogen las necesidades de unos y otros en su visión de futuro por lo que la brecha entre los tres pilares está servida.

¿Qué se puede hacer para resolver este problema?

Construir puentes, algunos de ellos radiológicos, del siglo XXI. Estamos condenados a entendernos para que el conjunto del sistema sanitario siga siendo sostenible, eficaz y eficiente. En definitiva, mejor. Cada uno, pacientes, profesionales e instituciones, debe asumir su parte de responsabilidad. Debemos dar todas la herramientas a nuestro alcance para que el paciente se informe acerca de la experiencia radiológica, adquiera habilidades de cultura sanitaria y por qué no de autocuidado. Los profesionales debemos conocernos más entre nosotros, adquirir más competencias de comunicación con el paciente, presencial y digital, sin descuidar los aspectos humanos como la afectuosidad, la compasión o la empatía que son siempre importantes. Y las instituciones no deben tener políticas cortoplacistas y con criterios estrictamente económicos, sino apostar por por un horizonte más amplio, con visión de futuro, dando respuesta y mostrarse sensibles ante las necesidades de unos y otros.

Construyendo puentes aportamos valor que redunda en el propio paciente. Pero para educar a un paciente radiológico necesitamos a la “tribu” radiológica entera. 

¿Sabrías cómo construir esos puentes radiológicos? ¿Cómo podemos acercarnos más a los pacientes y su experiencia? Seguro que te apetece comentarlo y aportar ideas ¡Gracias!

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